Desde un punto de vista meramente musical, existen dos visiones extremas acerca de Elvis Presley. La primera lo contempla como el verdadero padre del rock (sobran quienes lo llaman El Rey); como genio que logró conjuntar a la música negra con la blanca, al blues, el soul, el gospel y el rythm and blues con el country, el folk y la canción popular whitey; como una especie de visionario que supo amalgamar dos mundos que siempre habían sido opuestos e incluso enemigos, para lograr la fusión y con ello el entendimiento entre los jóvenes, sin importar razas, religiones o clases sociales. Esta visión idílica contrasta con la opuesta, la que ve al nativo de Tupelo, Missisippi, como un mero vehiculo de maniplulación, por medio del cual el sistema logró neutralizar la subversión sensual implícita en la música negra para blanquearla, edulcorarla, pasteurizarla y convertirla en una mercancía, en un objeto de consumo aceptable para la estrecha moralidad imperante en su tiempo.
A mi modo de ver, ambas perspectivas resultan muy relativas, con sus partes de verdad, con sus partes de mentira. es claro que Elvis Presley no puede ser considerado como el padre del rock (¿Alguien puede ostentar semejante titulo?) y que antes que él estaria gente como Chuck Berry, Little Richard o Joe Turner, pero tampoco se puede negar que su situación como joven blnanco que interpretaba extraordinariamente bien la música negra hizo que ésta fuese rápidamente aceptada por una juventud harta de convencionalismos y ansiosa de experiencias nuevas y excitantes -y qué mejor experiencia nueva y excitante a mediados de los cincuenta que el rock and roll.

Que Presley fue utilizado por la industria discográfica, por los medios de comunicación y por el sistema sociopolítico de su época, no cabe duda. Pero de ahi a acusarlo de pelele, hay una gran distancia. Si en algún momento sostuvo ideas conservadoras y hasta retardatarias, eso finalmente es parte del derecho y la libertad de todo individuo a pensar como se le pegue la gana, así no estemos de acuerdo con ello.
Elvis Presley es mucho más que un simple cantante. Es un ícono ambiguo, un símbolo ambvibalente: por un lado, el joven rebelde, ingenuo, bien intencionado y sensual que causó furor en el mundo; por otro lado, el adulto obeso y malhumorado que deboraba pan con mantequilla de cacahuate e infinidad de barbitúricos. Hay un Elvis floreciente y un Elvis decadente, pero al final ambos constituyen a una sola persona, cuya real contribucíon al mundo fueron las canciones que interpretó y la manera como lo hizo.




